Las claves para invertir con éxito

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Déjame contarte una historia real sobre dos inversores, que no se conocían, pero cuyos relatos se cruzan de una forma curiosa desde un punto financiero.

Grace Groner nació en 1909 en una zona rural de Illinois, en EEUU. Se quedó huérfana a los 12 años y fue entregada en adopción a una familia bien posicionada de la comunidad. Que pagaría sus estudios en Lake Forest College. Donde se graduó en 1931. Grace nunca se casó ni tuvo hijos. Nada más terminar sus estudios, entró a trabajar como secretaria en los Laboratorios Abott. Donde trabajaría los 43 años siguientes hasta su jubilación.

Vivió la mayor parte de su vida en un pequeño apartamento con una sola habitación. A menudo se compraba ropa de segunda mano y nunca se tuvo coche. Tenía pocas necesidades. A veces donaba dinero de forma anónima para ayudar a personas en situación de pobreza y siempre viajó todo lo que pudo. Tuvo una vida humilde y tranquila. Grace era a ojos de todo el mundo, una mujer encantadora.

Cuando falleció el 19 de enero de 2010 a la edad de 100 años, se supo que había dejado un patrimonio de más de 7 millones de dólares a una fundación que había creado antes de su muerte. Expresó su deseo de que el dinero, se destinase a becar los estudios de los alumnos del Forest Lake College, donde ella estudió. Se estima que unos 1.300 estudiantes se beneficiaron de su voluntad.

Estos hechos sorprendieron a mucha gente. Las personas que la conocían se preguntaban ¿pero de dónde sacó Grace todo ese dinero?

Lo cierto es que no había secreto. No hizo nada especial. Justo después de la gran depresión, Grace compró con 180 dólares, acciones del laboratorio Abbot en el que empezó a trabajar al poco de graduarse. Y nunca las vendió. Las mantuvo a pesar de las guerras, las recesiones y las crisis. Sin preocuparse de los vaivenes de los mercados durante 75 años y reinvirtiendo siempre los dividendos en nuevas acciones.  

Semanas después de su muerte, se publicó una noticia sobre un importante ex directivo de Merril Lynch. Richad Fuscone, vicepresidente de la firma en Latinoamérica, se declaró en bancarrota, al no poder seguir pagando la cuota de la hipoteca de 66.000 dólares mensuales, del préstamo de 14 millones de dólares que tenía sobre la mansión de 20.000 metros cuadrados en la que vivía.

El mismo año que Grace había fallecido dejando en donación 7 millones de dólares, en declaraciones a los medios, Richard Fuscone expresó, “he sido devastado por la crisis financiera… actualmente no tengo ingresos y mi única fuente de dinero, es lo poco que pueda conseguir mi mujer vendiendo los muebles de la casa

Richard Fuscone, educado en Harvard y con un MBA por la universidad de Chicago, tuvo una carrera brillante. Tal fue su éxito profesional, que pudo retirarse en el año 2000 con poco más de 40 años, para dedicar su vida a sus intereses personales y otras actividades altruistas. Sin embargo, sus grandes préstamos y sus inversiones poco líquidas, le llevaron a la bancarrota.

Pero ¿cómo es posible un profesional altamente cualificado de las finanzas pueda arruinarse y una secretaria poco cualificada morir siendo millonaria? Parece que invertir con éxito, no es sólo saber sobre finanzas. Se trata de saber cómo comportarte y cómo actuar con tu dinero.

Pero el comportamiento es difícil de enseñar. Incluso a personas inteligentes. No se puede calcular el comportamiento adecuado en cada momento con fórmulas que podamos memorizar, ni parece que podamos elaborar modelos de análisis para saber qué hacer.

El comportamiento es en gran parte algo innato. Varia con cada persona. Es difícil de medir, cambia con el tiempo y no parece que sepamos identificarlo correctamente en nosotros mismos.

Las historias de Richard y Grace, demuestran que, en el mundo de las finanzas, para invertir con éxito, no se trata necesariamente de lo que tienes que saber, sino fundamentalmente, cómo tienes que comportarte para tomar las decisiones correctas. Lo cierto, es que la industria financiera no suele hablar mucho, sobre lo que pasa en nuestra cabeza cuando nos enfrentamos a decisiones que tienen que ver con el dinero.

Las claves para invertir con éxito

¿Qué podemos aprender de esta historia? Sin detenerme en el hecho de que puede que Grace tuvo simplemente suerte con la inversión y el momento en el que lo hizo, lo cierto es que fue su estilo de vida y su actitud, manteniéndose alejada del ruido del mercado, lo que, con seguridad, le permitió acumular ese patrimonio hasta su muerte.

La paciencia y la constancia siempre triunfan. De la misma manera que el agua horada la roca sobre la que fluye con el paso de los años. Desgraciadamente, hace mucho tiempo que los inversores hemos dejado de poner la vista en el largo plazo, y estamos bastante alejados de las virtudes que la paciencia y la perseverancia. Unas virtudes que, sin duda, son una receta que siempre nos recompensará en cualquier ámbito de la vida en el que las apliquemos.

Para algunas personas, estas cualidades son innatas. Para la mayoría de los mortales, estas cualidades deben ser entrenadas y cultivadas. Esto es una muy buena noticia. Porque esto significa que para que puedas ser un inversor de éxito, no necesitas tener un máster sobre mercados financieros o estudiar económicas.

Invertir no tiene porque ser complicado. Los inversores inteligentes no toman decisiones atropelladas. Estudian, planean e implementan. Y después dejan que tiempo y la capitalización compuesta corra a su favor.

Se sabe que cuando asociamos a una inversión una meta con implicaciones emocionales fuertes, es más fácil que nos aislemos del ruido del mercado y nos mantengamos firmes en el plan de inversión. Y quienes invierten sin un objetivo concreto, toman decisiones erráticamente, pues ganar dinero, es lo único que les mueve. ¿Cómo estás invirtiendo tú?

La otra gran moraleja de esta historia, es que cuanto antes empecemos a invertir, menos posibilidades tendremos de perder dinero en el largo plazo, mayor probabilidad de mantener el plan de inversión y más factible será el hecho de poder acumular un patrimonio financiero importante, que nos permita cumplir nuestros sueños en la vida.

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4 comentarios:

  1. La teoría es muy fácil,la práctica peor.
    A mi lo que me pasa es que según como va miro más o menos ahora q pierdo 40k lo miro mucho menos.
    Pero estoy convencido que lo recuperaré ya sea este año o dentro de 10,pero no vendo ni loco.
    Lo que he aprendido por lo menos lo que saco en claro,es no meterme más en bancos, cometí este fallo peor más vale aprender tarde que nunca.
    Saludos

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    1. José.

      La práctica es lo complicado, porque tiene que ver con las emociones, con nuestras reacciones y nuestro comportamiento.

      Bueno, hay que tener paciencia. Y en la medida de lo posible, diversificar, para evitar pasar estos periodos de destrucción de valor, de la mejor manera.

      El sector financiero es desde mi punto de vista una trampa de valor. Por barato que parezca, su negocio cada vez va a menos y con menor margen. Quizá los que queden después del próximo proceso de fusiones de bancos, y siendo más digitalizados, puede que tengan algo más de atractivo. Pero ahora, no se lo veo.

      Un saludo.

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  2. Por lo que deduzco del artículo: quien invierte, siempre gana, la clave está en tener ciertas virtudes psicológicas y dejar sus inversiones muertas en el largo plazo. Pero sobre esto me asaltan algunas cuestiones:

    1- Si una persona invierte en un fondo y sufre en sus carnes pérdidas de más del 40 % (véase Cobas internacional o azValor), ¿sí o sí tendrá ganancias en rentabilidad en el largo plazo si es capaz de mantener sus inversiones y sustraerse a las emociones negativas? ¿No puede ser que uno cometa el error de poner el dinero en un fondo, donde los errores en la toma de decisiones de sus gestores le llevarán a perder dinero, aunque sea en el muy largo plazo? ¿No hay fondos malos? Porque estamos hablando de largo plazo, y en ese periodo, pueden suceder muchas cosas: que desaparezca la gestora, que se muera el gestor estrella, que cambie todo el equipo de gestión en el que en su momento confió sus ahorros, que cambie la estrategia de gestión, que el fondo llegue a ser un cinco estrellas y después languidezca, etc… Pueden pasar muchas cosas… ¿Cómo se puede afirmar con tanta rotundidad que, manteniendo las inversiones en el largo plazo ganará sí o sí rentabilidad casi con total probabilidad? Porque asumiendo tal teoría con fe ciega para ponerla en práctica, uno no va a vivir varias vidas para poder comprobar en una de ellas si esta teoría se corrobora o no. ¿Siempre se ganará o se ha ganado invirtiendo en renta variable si se siguen las pautas de la señora del artículo?

    2- Por otra parte, si esto es así, el hecho de que casi todo el mundo no invierta, y mantenga su dinero en cuasi liquidez con unos depósitos que no dan nada, demostraría analfabetismo financiero. Pero, ¿qué pasaría, como caso teórico, si de repente todo el mundo despierta y se decide a poner todos sus ahorros invertidos a un largo plazo y siguiendo la actitud de la inversora del artículo? ¿Seguiría siendo esto verdad para todos? Es decir, ¿llegaríamos todos a ser ricos y alcanzar la independencia financiera o una jubilación bañados con una lluvia de millones? Que todos llegáramos a ser financieramente independientes por ser ricos, ¿no afectaría a la economía y a la misma teoría financiera sobre las inversiones que se expone? No será que la idea que se transmite en el artículo es cierta siempre y cuando sea un pequeño porcentaje de inversores quien invierta frente a una mayoría que permanece en la inopia financiera, con su dinero atrapado en productos de “bajo riesgo”. ¿Podemos ser todos ricos? Si todos somos ricos, ¿quién dedica su tiempo para trabajar y mantener los servicios que hace que otros vivan despreocupadamente habiendo logrado su independencia financiera con esta teoría?

    3- Y tercero. El ejemplo del artículo es un caso extremo de alguien que mantiene las actitudes adecuadas para que después el fruto de su cosecha lo recolecte otro u otros. Pero casi nadie se sacrifica para no poder disfrutar ni un ápice de lo que con tanto esfuerzo, no pocos sustos por la volatilidad, y paciencia extrema, le ha costado conseguir. Es obvio que llegará un momento que tendrá que desinvertir, para disfrutar su dinero. ¿Qué pasa si llegado el momento de la jubilación, llega una crisis financiera como la actual y todas sus inversiones caen? ¿Tiene que aplicarse la receta de la paciencia y aguantar esperando unos cinco años más? ¿o todavía un largo plazo más prolongado de diez o quince años hasta que las inversiones remonten y estén al nivel esperado, en que pensaba rescatarlas y convertirlas en dinero contante y sonante? Es decir, y aunque esto supongo que merece un artículo, ¿Cómo se desinvierte? ¿Hay que desinvertir de golpe o poco a poco al igual que se recomienda hacer las inversiones, (porque si se desinvierte, siempre es siguiendo el pauta F.I.F.O que marcan los amiguitos de lo ajeno de Hacienda)?
    Gracias.

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    1. Hola, gracias por leer y comentar.

      1-Es por lo que dices en el punto uno, que cada vez estoy más rotundamente convencido de que aunque hay un reducido número de gestores estrella que logran batir al mercado significativamente y a largo plazo, tratar de acertar con el gestor estrella es un juego perdedor. Aun dando con el mejor gestor de la década, muchos partícipes entran y salen constantemente, presa de sus emociones y estropean la rentabilidad. Como le pasaba al inversor promedio del Fidelity Magellan gestionado por Peter Lynch.

      Y por esta misma razón, cuanto mas tiempo pasa, mayor es mi convencimiento de que una cartera con varios fondos indexados de Vanguard u otros y unos ETFs factoriales, son la mejor elección para mantener a muy largo plazo para el inversor promedio. Simple, barato y mejor que le 95% de las alternativas. Y no te rompes la cabeza. La rentabilidad del mercado, menos un poquito.

      Elegir gestores de fondos, acertar y mantenerse, es complicado. Elegir acciones sueltas, acertar con las buenas y mantenerlas a muy largo plazo, es complicadísimo.

      2-Sin duda falta cultura financiera, y eso deja fuera del mercado a más de la mitad de ahorradores. Y parte de los que está, no sabe lo que hace. Que todos invirtiesen y lo hiciesen bien, es imposible por nuestra propia naturaleza. Cada uno es como es, y no todo el mundo tendrá la actitud adecuada. Por otro lado, hay que entender que al invertir en bolsa tu patrimonio crece lo que crecen las empresas en las que inviertes y prestas tu capital. Financias negocios y empresas ganadoras que producen productos o servicios que funcionan y ayudan a la gente. Y las que no, fracasan. Si hubiese muchos inversores, dispondrían de mas capital y podrían acelerar su crecimiento. No es un problema. Pero nunca pasará.

      3-Es un tema complejo, el de la disposición. A medida de que te acercas a tus objetivos y avanzas en edad, hay que ir reduciendo la exposición a bolsa, para que si ocurre una cosa de estas, no se lleve un 40% de tu patrimonio por delante de un plumazo. Y luego simplemente es ir siguiendo la regla del 4% en la disposición. También piensa que el estilo de vida es importante. ¿Cuánto necesitas para vivir bien realmente y ser feliz? No te digo que lleves una vida frugal, pero que igual no te hace falta tener el último iPhone ni ese viaje exótico o ese safari en Kenia. Que tenemos mucha tontería, y el consumo nos consume... piensa en eso.

      Lo mas importante sin duda es diversificación (acertar con el valor o el gestor estrella salvo por pura suerte es un esfuerzo inútil), un gran horizonte temporal (es donde se obran los verdaderos milagros en el mundo de la inversión por el efecto de la capitalización compuesta), comportamiento y actitud (la paciencia y la pasividad es clave) y los costes. Y te aseguro que con esta fórmula, te irá muy bien. Sino lo puedes hacer por ti, hazlo por tus hijos.

      Un saludo.

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