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¿Volverán los tiempos de los subasteros de depósitos?

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El subastero (según la jerga bancaria) o buscador de precio (versión amable) de los depósitos, ha permanecido en hibernación durante todos estos años de tipos de interés negativos. Pero según me han comentado, ya ha vuelto a salir de su escondrijo y ha comenzado a pasearse alegremente por las oficinas bancarias (las pocas que ya quedan). Esgrimiendo alguna de sus frases favoritas, tales como “Y tú, a como pagas el dinero”, “Cuánto dais a plazo fijo” o “A cómo me pones 100.000€ a un año”.

El subastero de los depósitos, es ese tipo de cliente bancario, muy odiado en las oficinas de las entidades financieras. Ya que sólo busca beneficiarse de la necesidad de liquidez del banco, para sacar el mayor rendimiento (sin “riesgo”) y en el menor tiempo posible a sus ahorros. Su fidelidad es nula y pelea con agresividad cada punto básico de rendimiento. Generando importantes márgenes negativos a la entidad, sino se la cuelan con la venta cruzada de algún otro producto o servicio que deje comisión. Rara vez comete ese error. Pero a veces se la cuelan con depósitos combinados con fondos de inversión o le enchufan algún segurillo, aunque sea de hogar.

¿Cómo es el subastero de los depósitos tradicional?

La radiografía del cliente subastero, se define por la de un cliente muy conservador, desde el punto de vista de su disposición a asumir riesgos. Suele tener poca cultura financiera. Si se le saca del plazo fijo y le hablan de fondos de inversión o cosas raras, cortocircuita. Se opone con terquedad a cualquier propuesta que no lleve escrita la palabra “garantizado” o que no sea depósito a plazo fijo. Busca el máximo rendimiento en periodos cortos, aunque no necesite el dinero a largo plazo. Y no quieren vincularse de ningún modo a la entidad.

Se pasea de oficina en oficina, preguntando por los mejores depósitos y tratando de exprimir al máximo el rendimiento de su dinero cambiándolo constantemente. El cierre de oficinas, la supresión del servicio de caja en muchas de ellas y la cita previa, son un incordio para el subastero. Que cada vez ve más reducido el espacio en el que practicar la subasta de sus ahorros. Y ve además con resignación, que ya no le prestan la misma atención ni es recibido por los empleados como antes de la crisis financiera de 2008.

Una de las prácticas más habituales del subastero de depósitos, y que se ha visto amenazada con los nuevos tiempos, es la del movimiento de grandes cantidades en efectivo. Al subastero siempre le ha gustado hacerse el importante. Haciendo llamar al furgón de blindados para que le traigan su dinero y llevárselo personalmente, para ingresarlo en otro banco. Sin perder ni un día de fecha valor. Pero esto cada vez está resultando más complicado. Y con la normativa de declaración de movimientos de efectivo, observa molesto, como cada vez le ponen más pegas en todas partes.  

Una nueva especie: El subastero de depósitos digital

Como todo en el sector financiero, el subastero de depósitos ha cambiado con el avance de la tecnología, las fintech y las nuevas posibilidades de contratación a distancia.

El subastero digital de depósitos, no es muy diferente al analógico. Es algo más joven en promedio, pues debe saber desenvolverse con soltura en internet y gestionar las contrataciones online. Hace operaciones por importes medios más pequeños. Pero se mueve como pez en el agua entre comparadores de depósitos y bancos online.

Se reúne con los suyos en foros en internet. Compara y contrasta información con otros subasteros. Se sabe al dedillo las mejores ofertas bancarias del momento. Y conoce todos los truquillos para sacar el máximo rendimiento a su dinero, según su filosofía de gestión de ahorro.

Es gracias a esta nueva especie de subastero de depósitos, que haya sido posible el auge de plataformas de depósitos como Raisin. Que acerca al subastero, las mejores ofertas de depósitos por internet, que ofrecen bancos digitales más allá de nuestras fronteras, pero dentro de la Unión Europea.

La ventaja por otra parte, es que puede hacer su subasta de forma fría e impersonal. Sin necesidad de perder el tiempo visitando las sucursales de las entidades financieras. Pero lo que más le molesta, es que le cobren comisiones de mantenimiento o de cualquier tipo. Se considera un buen cliente por el dinero que tiene, y exige efusivamente, que le devuelvan hasta el último céntimo.

¿Volverá la guerra de los depósitos?

Algunos sueñan con la vuelta a una “guerra por el pasivo bancario”. E incluso desde el BCE, animan a los clientes a pedir que les paguen por sus ahorros. Pero creo que es muy difícil que hoy en día se llegue a una situación tan extrema como la vivida a finales de 2008, en el punto previo a la reconversión de las antiguas cajas de ahorro. Los bancos hoy están mucho más capitalizados, como exige el regulador. Además de por cumplimiento normativo, los bancos en general, han ejercido políticas comerciales más prudentes y una gestión de la morosidad mucho más exhaustiva.

Aunque los tipos de interés puedan elevarse a cotas elevadas, los bancos usarán las remuneraciones de las cuentas remuneradas y plazo fijo, para cuidar a aquellos clientes rentables y vinculados. Para ofrecer soluciones de ahorro, a perfiles más conservadores y adecuar la oferta de productos, a aquellos objetivos financieros de corto plazo, pero dentro de una propuesta de valor global para el cliente. O como mucho, como gancho y coste de adquisición de nuevos clientes.

No obstante, siempre que sea posible, la banca tendrá preferencia por la desintermediación con fondos de inversión de rentabilidad objetivo. Con el que pueden sacar la deuda pública o privada del balance del banco y transferir el riesgo al cliente a cambio de una comisión, o montando las estructuras a demanda del mercado.

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5 Comentarios

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  1. Yo antes de conocer la bolsa ,se puede decir q era en algunos aspectos como dices.
    Pero no vuelvo, menos de un 4 neto no me conformo.
    Saludos

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    1. Hola José. Gracias por seguir ahí.

      Todos evolucionamos como ahorradores a inversores en mayor o menor medida a lo largo del tiempo. Estar en un punto o en otro, no es ni bueno ni malo por sí mismo. Simplemente denota una mayor o menor cultura financiera. Y eso de combate con experiencia y aprendizaje continuo.

      La figura del subastero de los depósitos, es una caricatura de un ahorrador primitivo sin evolucionar. Su propias limitaciones autoimpuestas, le privan de un mejor rendimiento para sus ahorros y no se deja asesorar. Por lo que por mucho que ahorre, nunca podrá alcanzar algunas de sus metas financieras, ni disfrutar de un estilo de vida mejor. Espero que se haya entendido la idea.

      Un abrazo.

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  2. Soy jose ,hacía mucho q no escribo pero sigo leyéndote.
    Un saludo

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  3. Yo diría que este es casi el perfil del ahorrador medio en España, porque lo de invertir en bolsa sigue siendo un jeroglífico para la mayoría.

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    1. Por desgracia es así. La cultura financiera sigue siendo asignatura pendiente. Y eso hace que las personas tengan menos posibilidades de mejorar su estilo de vida o de conseguir sus metas financieras en la vida. Especialmente frente a otros mercados en donde el perfil medio tiene más conocimientos.

      Espero que poco a poco eso vaya cambiando. Un saludo.

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