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lunes, 14 de mayo de 2018

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Los 7 pecados capitales del inversor


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Invertir no es fácil. Cualquiera puede comprar unas acciones y jugar a ser el lobo de Wall Street. Te puede ir bien o te puede ir mal. El caso es que no son muchos los que consiguen obtener resultados aceptables a medio y largo plazo. El tiempo y los mercados te suelen poner en tu sitio más tarde o más temprano. 

Hay gente que se saca un dinero bastante destacado invirtiendo. Gente corriente. No inversores profesionales. Peros son los menos. Tienen un método y lo mantienen. Pero sobretodo aplican sentido común ¿por qué la mayoría no lo consigue? Bueno, muchos inversores saben lo que tienen que hacer, pero tropiezan una y otra vez en los mismos errores. Algunos de ellos, los más importantes, los he resumido en esta lista de pecados capitales del inversor. Seguro que has caído en alguno de ellos en alguna ocasión. 

1 - La codicia del pelotazo

Consiste en desear ganar mucho dinero en poco tiempo. Este pecado, es el que te hace caer de cuando en cuando en la tentación de invertir en esos valores que aparecen cada día en la lista de las mayores alzas de la sesión. Al ver subidas del 20%, 30% o a veces más del 50%, construyes castillos en el aire. Fantaseas con lo que podrías ganar si coges una de esas subidas y terminas invirtiendo en algún valor de pequeña capitalización, que termina teniendo un resultado ruinoso.

2 - La impaciencia. El dinero quema

Llevas años de equivocaciones y aunque ya estas convencido de que la clave del éxito de tus inversiones está en comprar buenos valores con visión de largo plazo, cuando acumulas una buena revalorización, te ves tentado a vender y recoger esas ganancias. Aunque sospechas que las acciones seguramente van a seguir subiendo, prefieres recoger beneficios por miedo a perder lo ganado. Y echas por tierra ese precio de entrada al que compraste esa compañía enormemente infravalorada, que podía haberte proporcionado plusvalías mucho mayores. 

3 - La venta en el peor momento. El poder del miedo irracional

Sabes de sobra que la economía es cíclica. Y que de cuando en cuando hay movimientos de cierto calado en los mercados y las acciones. A veces son caídas importantes y sostenidas en el tiempo. Otras veces es el ruido a corto plazo provocado por una noticia. Históricamente no ha habido nada que haya impedido que pasado un tiempo, todo vuelva a la normalidad y el mercado se recupere. Pero cuando todo se tiñe de rojo, vuelve a pasar. Te preguntas si esta vez será diferente y un miedo irracional te invade, llevándote a venderlo todo en el peor momento. Provocando ya, unas perdidas irrecuperables. 

4 - Exceso de ego. Creerse más listo que los demás

Te han dicho que los mercados son complicados. Hubo gente que se quedó sin nada en la última crisis. Sabes que se puede perder dinero y que ganar durante mucho tiempo seguido no es fácil. Que hay que prepararse, estudiar, leer libros y estar constantemente informado. Pero has empezado a invertir en una época en la que todo sube. Da igual donde pongas el dinero, las probabilidades de acierto son muy altas. Pero tú crees que tienes un don para esto. Que has dado con la clave y a ti no te pasará lo que a otros, tiempo atrás. Al final, llega una crisis que hunde los mercados. Te quedas pillado en malos valores que te resistes a vender por no reconocer tu error y terminas perdiendo tu dinero. Te justificas diciendo que la bolsa es un juego en la que sólo ganan los dueños del casino, que además manejan información privilegiada y no quieres volver a saber nada de todo esto.

5 - La inconsistencia y la falta de compromiso

Te fijaste un plan. Tenías un método. Le dedicaste tiempo a seguir los mercados y a seleccionar tus inversiones. Durante un tiempo funcionó, pero rápidamente perdiste la atención con otra cosa y te descuidaste. Cambió la situación y ya no sabes dónde estabas ni por qué. Lo volviste a retomar y cambiaste el sistema. Pasaste de invertir con análisis técnico a fundamental. Pero te volviste a distraer. Has seguido leyendo y ahora que has tenido un hijo crees que lo mejor será indexarse. Esta vez crees que será la buena. Pero algo va mal. Y al final haces balance y después de quince años si no hubieses hecho nada habrías ganado lo mismo y al menos no habías perdido tanto tiempo. Y al final vuelves al plazo fijo. 

6 - Ignorar los riesgos. Perseguir el último objeto que brilla

Especulaste con vivienda y te salió bien. Fuiste de los últimos que se salió del BANIF inmobiliario porque te lo dijo un amigo. Pusiste algo de dinero en Forum filatélico que pudiste sacar un poco antes de que todo se fuera al garete. Subastabas tu dinero entre las cajas de ahorros cuando estaban al borde del colapso y presumes de que caja España te pagó un 6,15% TAE a plazo fijo a 18 meses. Te informaste de la primera emisión de Nueva Rumasa. Compraste preferentes de Caixabank que te canjearon por acciones y en el arbitraje ganaste dinero. Pudiste invertir en oro físico cuando estaba barato. Compraste Facebook después de la IPO cuando bajaron a 21. Inviertes en fondos value con rentabilidades de más del 12% y con baja volatilidad. ¿Y ahora qué? Tienes gran parte de tu dinero pillado en criptomonedas perdiendo más de un 50% y un intermediario de Bitcoins que te dijo que podía vender tu posición, te ha estafado y se ha quedado tu dinero. Al final la última inversión de moda siempre encuentra el dinero de algún incauto o inconsciente. Perseguir el último objeto que brilla ignorando los riesgos, puede llevarte a la ruina. 

7 - La envidia. Correr detrás de los precios

Tu vecino te ha dicho que se ha comprado un coche nuevo con lo que ha ganado en bolsa. Le has oído a tu peluquero hablar de unas acciones que han doblado con las que ha hecho un buen dinero y que no paran de subir. Además has ido a tu banco y tu asesor te ha enseñado un monto de opciones de fondos en los que invertir que han tenido rentabilidades de dos dígitos en los últimos años. No lo puedes aguantar más y al final te lanzas como todos los demás. Ya estas dentro. Después de todo te han dicho que la tendencia del mercado es tu amiga y ahora mismo es alcista, así que ¿qué importa si el mercado está sobrevalorado o no? Al poco tiempo, los precios se dan la vuelta y cae. Bueno, ya subirá te dices. Es sólo una pequeña corrección. Pero sigue cayendo. Vaya, es más serio de lo que parece. Aguantaré. El final de la historia ya lo conoces. Correr detrás de los precios es siempre una mala idea. 

Detrás de todos estos pecados capitales del inversor, estamos todos nosotros. Al final, no somos tan racionales como pensamos. Muchas veces las emociones nos juegan malas pasadas y actuamos por impulso. Son atajos mentales con las que tomamos decisiones rápidas, pero que tienen consecuencias graves para tu economía. Tú eres tu peor enemigo como inversor. Que me dices ¿Has tropezado con alguno de estos pecados capitales del inversor?

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2 comentarios :

  1. Me encanta estás entradas de momento lo q más me cuesta es tener liquidez parada ,pero poco a poco voy mejorando.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Hola Jose María.

      La tentación de estar siempre invertido, es también difícil de vencer. A veces no hacer nada con el dinero y de forma puntual, puede ser una opción de inversión.

      Un saludo.

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