Empleados tóxicos. Escaqueadores profesionales

Uno de los principales activos de las empresas son sus trabajadores. Está demostrado que el empleado rinde más si hay un clima laboral óptimo. Los procesos de selección no son métodos infalibles y en ocasiones se cuela algún escaqueador profesional que intoxica la empresa. Por eso las empresas deben de contar con mecanismos para evaluar que no se han cometido errores y en su caso poder resolverlo a tiempo.
Y es que muchas empresas cuentan entre sus empleados con alguno de estos expertos en el arte de escurrir el bulto. Según un estudio de la consultora Otto Walter, es el segundo perfil más problemático en las empresas. Seguro que te has topado alguna vez con alguno de estos personajes en tu trabajo.

Se trata de personas que aparentan siempre estar ocupadas, hacen lo mínimo para no ser descubiertas. Evaden sus responsabilidades, pasan marrones a sus compañeros y siempre encuentran alguna excusa para hacerse partícipes de los éxitos de otros.  Muestran una actitud pasiva e indiferente. No se implican, le importa lo más mínimo los clientes, ni la empresa. Evitan las tareas complicadas o que no son de su agrado y siempre consiguen escaquearse para que sea otro el que las atienda.
Sus citas con el médico o dentista siempre son en horario laboral. Sus permisos y bajas por diversas enfermedades leves están estratégicamente situados para que empalmen con fines de semana, puentes o vacaciones. Siempre les surgen ineludibles compromisos familiares en viernes. Siempre tendrá el mejor turno de vacaciones. Estudia meticulosamente el calendario laboral para elegir sus días de ausencia y conoce con precisión todos los premisos laborales recogidos en el Estatuto de los trabajadores. Con o sin excusa no duda en ausentarse de su puesto de trabajo siempre que puede.
¿Cómo puede sobrevivir un escaqueador profesional y evitar ser despedido?
Normalmente el empleado tóxico o escaqueador, es una persona sin conciencia y sin escrúpulos. No se avergüenza de su comportamiento. Al contrario, siente regocijo al salir airoso de sus incompetencias con mentiras y engaños. Y no duda en echar la culpa de sus errores a los demás. Suele tener una imagen de si mismo de superioridad sobre sus compañeros.  
Por otro lado, el escaqueador profesional, necesita tener como aliados a alguno de sus compañeros de trabajo. Intentará persuadir a sus iguales con menor antigüedad o recién llegados al departamento, para que entren también al juego del escaqueo. De ese modo evita que le delaten y podrá chantajearles por haberles tapado a ellos alguna vez. Tienen cierta habilidad social, son falsos, pero se ganan el respeto de unos y el miedo de otros. Saben guardar la apariencia y son pelotas. Así consiguen que algún pringado cumplidor, haga el trabajo que ellos no hacen.
Para que el empleado tóxico eche raíces en la empresa, es preciso que coincida con un jefe mediocre y permisivo. Si el superior no se sabe imponer, el escaqueador pierde totalmente el respeto a la autoridad. Esta sin duda es la pieza clave en el proceso, para que el problema se enquiste o se resuelva cuanto antes.
Consecuencias de mantener un escaqueador profesional en plantilla
Si no se pone remedio a tiempo, empleado tóxico puede convertirse en una mala influencia para el resto de trabajadores que imitarán su conducta, repercutiendo negativamente en la productividad  y resultados de la empresa. O lo que es peor, el clima laboral se deteriorará de tal modo, que surgirán tensiones y conflictos entre los trabajadores del equipo. Algo que ocasionará que los compañeros afectados por el empleado tóxico soliciten el traslado o simplemente terminarán marchándose por no aguantar la tensión y el estrés diario por el conflicto no resuelto.
Lo más fácil en estos casos sería el despido del escaqueador profesional. Sin embargo muchas veces no es posible, porque estas personas terminan ocupando puestos sindicales que les blindan su puesto de trabajo.
¿Cómo desenmascarar a un escaqueador profesional?
Muchas veces destapar al escaqueador resulta una tarea muy complicada. A pesar de que este, pasa horas y horas navegando en internet en la oficina, haciendo llamadas personales desde el teléfono de la oficina, tomando cafés o saliendo a fumar cada poco, son habilidosos para aparentar estar atareados. Manda emails constantemente y con copia a todo el mundo sobre cosas irrelevantes, siempre que tienen testigos aprovechan para rebufar quejándose del trabajo que tienen, saben guardar las apariencias papel en mano o teléfono descolgado, cuando hacen algo por pequeño que sea alardean como si fueran unos héroes.
Los expertos en RR.HH. Adecco señalan que los primeros en actuar deben de ser los compañeros del empleado tóxico, no dejándose influir negativamente por su conducta y cumpliendo con sus obligaciones. En segundo lugar tienen que plantarles cara. No deben dejarse amilanar por el escaqueador y reportar a su superior todas las conductas impropias que puedan ser probadas, para que el jefe de equipo tome conciencia del problema.
Normalmente las organizaciones se ensañan con los débiles y no se atreven con los fuertes o ruidosos. El problema del jefe mediocre que tolera al escaqueador, es que mientras el equipo en su conjunto cumpla con su cometido o sus objetivos, nunca tomará medidas para atajar el problema, aunque sufra el débil.
Si se consigue franquear la barrera del jefe de equipo, la empresa lo tiene fácil para verificar que se trata de un escaqueador profesional. Si su productividad es muy inferior a la de sus compañeros o la media de la empresa, deben de saltar las alarmas. En ese caso la empresa deberá reunirse formalmente con el escaqueador para intentar poner freno al problema e instarle a que cambie de actitud. Descubierto el escaqueador profesional, su jefe inmediato deberá establecer unos objetivos muy concretos, medibles y controlarlos periódicamente mediante reuniones de seguimiento. Desde ese momento, es cuando si el trabajador no corrige su actitud, la empresa podrá imponerle las sanciones legales pertinentes pudiendo llegar al despido.
La figura del escaqueador o empleado tóxico, se suele prodigar más en los niveles inferiores de la organización. Y suele pasar más desapercibido cuando la coyuntura económica es favorable. Aunque es cierto estos candidatos suelen dar el pego en las entrevistas por su personalidad embaucadora, la entrada de estos personajes en las empresas denotan fallos en los procesos de selección. Pero su coste laboral, puede ser corregido mediante un adecuado control del clima laboral.

9 comentarios:

  1. "Los expertos en RR.HH. Adecco"
    Dijo el vampiro a la sanguijuela, un supuesto experto opine mata este articulo.
    El articulo le falta ¿por que se crea ese tipo perfil?
    Es muy facil hecharle la culpa a los demas.

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    1. Buenos días, no se si es que a las 6:08 usted no está bien despierto, no es nativo español o que le sucede, pero necesto un traductor para su mensaje.
      ¿Puede explicarse mejor...?

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  2. El proceso de selección falla, el jefe de turno es mediocre (a éste nadie le echa) y se propone que las medidas las deben empezar a tomar... los trabajadores! oh yeah!

    Por cierto, la representación sindical no blinda tu puesto de trabajo. Simplemente el proceso de despido debe cumplir dobles garantías para evitar la persecución sindical.

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  3. ¡Excelente análisis! La falta de ética profesional y responsabilidad no siempre se deben al empleador y a las condiciones de trabajo, sino a personalidades que aprovechan la situaciíon de su entorno (un jefe mediocre, permisivo a quien le importan los resultados de conjunto y no se preocupa tanto por el rendimiento individual, como bien explicas). Ojalá fuera más fácil desencubrir al empleado tóxico.

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  4. Para eso hay un pedido de prueba. Si se cuela una manzana podrida sacarla cuanto antes del cesto.
    Si no, lo que puede pasar es que o terminan ascendiendo y convirtiéndose en jefes tóxicos o acaban acordándose en lo sindicatos. Un cáncer...

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  5. Es un mal muy extendido en muchas empresas. Especialmente en las grandes, donde es más fácil vivir del cuento y escurrir el bulto.

    Desde luego hay muchos culplables en este problema que afecta a la prodcutividad de muchas compañías. Empezando por el propio empleado tóxico, que piensa que es más feliz cuanto menos hace y consiguiendo una mayor remuneración. Después la propia organización y luego los jefes. Lo que ocurre es que si los afectados no reaccionan nunca se tomarán medidas. Es por eso que son los primeros que deben dar el paso de denunciar y no ceder a los chantajes del empelado tóxico.

    Habrá casos y casos, pero cumplen un perfil perfectamente identificable. Seguro que muchos le habreis coincidido con alguien así y le habreis puesto cara.

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  6. Nunca mencionaron cómo uno debe reaccionar ante jefes mediocres, porque entonces no lo va a entender ni detectar, eso primero. Segundo, qué pasa cuando el escaqueador es amigo del jefe

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    1. El principal motivo por el que un empleado tóxico puede sobrevivir, es porque cuenta con el respaldo de un jefe mediocre como bien dices, que normalmente suele evitar el problema. Y la inacción hace que el problema se enquiste.

      Piensa también que son estos empleados tóxicos y problemáticos, los que luego pueden alcanzar puestos de responsabilidad y ahí es donde mas daño hacen. Pues promocionan a gente poco capacitada que no les haga sombre y cargan contra los empleados que realmente aportan valor.

      Un empleado tóxico para poder sobrevivir en la empresa, necesita rodearse de un círculo de gente que sea complice de su incompetencia y así crearse un grupo de acólitos que le apoyen cuando surgen los problemas. Es ahí donde hay que detectar y atajar el problema. rompiendo su círculo de apoyos.

      Gente así son realmente un cáncer para las empresas. Que a veces terminan hundiendose, proque reestructuración tras reestructuración, los únicos empleados que permanecen son los mas improductivos y problemáticos.

      Un saludo.

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  7. Primero, este artículo es muy poco riguroso. Cuelga la etiqueta de "empleado tóxico" genéricamente a cualquiera con bajo rendimiento, sin distinguir entre el verdadero empleado tóxico (empleado amargado y supernegativo que crea mal clima laboral), el empleado incompetente (quiere hacer bien su trabajo pero no sabe), el empleado quemado (fue en su día buen empleado pero se quemó por diversos factores), el empleado desmotivado (fase previa del empleado quemado), etc. Para el artículo son todo uno. Pues no, no son lo mismo.

    Segundo, no analiza por qué algunos empleados toman actitudes negativas. Es responsabilidad de la empresa evitar que un empleado se queme o se desmotive; si esto llega a ocurrir, la empresa hizo algo mal. Contrata a un empleado eficaz, motivado, responsable y cumplidor, págale mal, sobrecárgale de trabajo (a ser posible, consigue que un empleado haga el trabajo de dos, que es más barato), no le des posibilidades de crecimiento, premia a los jefes vagos y permíteles que le den mal ejemplo, demúestrale que en la empresa da lo mismo esforzarse que no y ser cumplidor que no, espera de él un alto rendimiento y compromiso pero no le des ninguna prima a cambio ni le demuestres que valoras su trabajo, tolera faltas a otros y sé indulgente con sus jefes, pero riguroso con él, sométele a malos horarios, no tengas en cuenta sus quejas ni sus opiniones, no le demuestres empatía alguna, no te preocupes por su bienestar laboral ni personal..., y no tardarás en conseguir una de dos cosas: que tu otrora buen empleado agarre la puerta y se vaya en busca de mejor clima y mejores oportunidades, o que trabaje lo mínimo indispensable, desarrollando quizá problemas de actitud y terminando siendo, a la larga, un empleado quemado o tóxico.

    Es muy fácil echarle toda la culpa al empleado, como si esa persona fuera así "de fábrica", en lugar de analizar las motivaciones psicológicas que originan esas conductas. Muy pocas personas nacen siendo "empleados tóxicos", son las organizaciones tóxicas las que crean personas tóxicas. ¿Para qué se piensan algunos que hay psicólogos en los departamentos de RR. HH. de las empresas? No están de adorno, su función es precisamente evitar eso.

    Tercero: ¿"Según expertos de Adecco"? Las ETTs han sido las responsables de un importante deterioro en las condiciones laborales de los trabajadores, con sueldos cada vez más bajos, precariedad laboral, etc., y por tanto han tenido mucha culpa en el surgimiento de este tipo de empleados. Trata mal a los empleados, y luego laméntate de que no se comprometen lo suficiente o de que trabajan lo mínimo. Mejor hacer examen de conciencia antes, ¿no?

    Cuarto: En uno de mis empleos conocí a una psicóloga del dto. de RR. HH., una mujer de mediana edad con gran empatía y calidez, una persona maravillosa y profesional que, en mi opinión, hacía un trabajo extraordinario e imprescindible para la empresa. Su jefa, al parecer, era un mal bicho, y esta empleada, tras mucho aguantar, terminó marchándose por no poder aguantar por más tiempo la tensión y stress diarios. Si esta empresa trató así a esta persona, que era buena empleada y miembro del dto. de RR. HH. para más inri, ¿cómo van a tratar a los demás empleados? Luego son los empleados los que son malos o "tóxicos", la empresa lo hace todo bien...

    Saludos

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