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BANCO BUENO, BANCO MALO

Son numerosas las opiniones que recoge la prensa económica, de personas con un cargo relevante e influyente del sector bancario o promotor, en las que se defiende la creación de un llamado “BANCO MALO” como la solución a los problemas de financiación y liquidez de las instituciones financieras españolas  y al restablecimiento de la fluidez del crédito a particulares y empresas por parte de las mismas.
El llamado banco malo supondría en la práctica, que el Estado español comprara a los bancos ciertos activos tóxicos, en su mayoría inmobiliarios, con problemas de impago y que lastran los balances de estas entidades. (En la actualidad el Banco de España cifra el valor de los mismos en unos 176.000 millones de euros).

El dinero para la adquisición de estas inversiones fallidas de los bancos se obtendría de la emisión de deuda del estado. Estos activos tóxicos “hibernarían” al margen del mercado para relajar así las necesidades de financiación de los bancos y que fluya otra vez el crédito.
Si todo es como se expone, parece sensato el aislamiento temporal de estos activos dudosos para reducir su efecto negativo en los balances de nuestras instituciones financieras. Aunque hay ciertos detalles que se nos escapan, o no quieren ser matizados.
¿Quién pagaría la financiación de este Banco Malo?
A todas luces los contribuyentes, tanto presentes como futuros, ya que la deuda que adquiriría el país se financiaría en su mayoría con bonos a 20 años.
¿Cuál es el objetivo que se persigue en la creación de este Banco Malo? Los defensores de esta figura argumentan que es la vuelta a la fluidez de la financiación bancaria, pero lo que se persigue con más urgencia es la intervención del mercado inmobiliario, reduciendo de forma importante su oferta y parar así el descalabro de precios y el estancamiento actual de este mercado.
¿Quién resultaría directamente beneficiado por esta medida? Los propietarios actuales de los pisos con intención de venderlos, es decir, en la actualidad los bancos, los promotores inmobiliarios y los que adquirieron la vivienda con la intención de obtener plusvalías (por no usar la palabra especuladores inmobiliarios tan demonizada por las circunstancias actuales).
Es en este punto donde toma relevancia un nuevo término que nadie está teniendo en cuenta, o al que no se le está dando publicidad y es la creación de un BANCO BUENO.  ¿Por qué no crear un banco bueno, con sus estados contables completamente saneados y dirigido de forma ética con ese montante económico que se les exige a los contribuyentes?
Pues resulta que este banco ya esta creado y todos conocemos por sus siglas ICO (instituto de crédito oficial). Léase: http://www.ico.es/web/contenidos/7081/index.html  Es pasmosa la escasa o la nula actuación de este organismo oficial en el momento en el que más se le está necesitando por parte de ciudadanos y empresas.  
El crédito por parte de este banco bueno, funciona a través de la banca tradicional. Es decir, la tramitación, análisis de riesgos y concesión  está encargada directamente a las oficinas bancarias que todos conocemos. Los fondos provienen directamente del ICO y el banco tradicional obtiene una comisión por su tramitación. El problema es que asume también parte del riesgo de impago por esos préstamos que tramita (medida en cierta manera lógica, para impedir la adjudicación de estos préstamos de forma fraudulenta) y actualmente la financiación por este organismo no está siendo todo lo efectiva y rápida que debería.
Actualmente el gobierno español ha nacionalizado o intervenido varias entidades financieras, Caja Castilla la Mancha (CMM), Caja Sur, Caja de ahorros del Mediterráneo (CAM) y muy recientemente el primer banco que engrosa esta lista, Banco de Valencia.
¿Podría el Ministerio de Economía, por medio de la infraestructura intervenida, poner a disposición del ciudadano, autónomo, empresario, etc. de forma directa líneas de crédito y préstamos para reactivar en la medida de lo necesario la financiación de determinados proyectos o consumos privados?

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3 comentarios:

  1. El problema no es que se den o no se den préstamos. El problema esencial es que las empresas o están muy endeudadas o no facturan y cobran lo necesario para atender sus pagos. ¿Y cómo se soluciona eso? Dando confianza a los inversores (quienes tienen el dinero y no necesitan pagar intereses ni cuotas de préstamos puntualmente). ¿Y cómo se genera confianza? Demostrando que somos una economía productiva, rentable, con ideas innovadoras. En resumen, demostrando que los españoles somos capaces de generar beneficios, de unirnos todos a una para salir de esta crisis. NO A LA PICARESCA, SÍ AL TRABAJO Y AL ESFUERZO.
    Y por otra parte, ya está bien de que los directores de los bancos puedan tomar cualquier tipo de decisiones sin ninguna repercursión por sus actos. Es necesario que tengan CONSECUENCIAS YA. NO TODO VALE

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  2. Totalmente de acuerdo con el comentario anonimo. El endeudamiento es grandisimo, pero quieren hacernos ver que la solucion es seguir funcionando como hasta ahora a base de apalancamiento excesivo. Es como un aplazamiento del problema, o una estafa piramidal, llamalo como quieras. El articulo trata de hacer ver, que si el problema fuera el credito a empresas o particulares, se puede solucionar de otra forma, no unicamente de la forma que mas se beneficie a la banca y especuladores. Un saludo

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  3. Realmente la financiación es un problema relevante pero secundario. Es cierto que el Estado podría mediar para solucionarlo. Tiene las herramientas necesarias para ello.

    Sin embargo el principal problema es que no se esta dejando caer a al entidades que lo han hecho mal y eso termina por cantaminar al resto de entidades y al sistema.

    En cualquier negocio si te va mal o lo haces mal y te arruinas, nadie te rescata. Si tienes un bar de copas y las deudas te llevan a echar el cierre, nadie te dice, no te preocupes!! separa las deudas del negocio sano y sigue poniendo copas... yo pongo el dinero.

    El otro problema es la estabilidad laboral y es desempleo. Sin resolver esto antes la financiación sirve de poco.

    Un saludo.

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