El mito de que no se puede perder dinero en renta fija sigue arraigado en el ahorrador conservador español, a pesar de que el mercado de bonos ha vivido recientemente su peor tormenta en décadas. Analizamos por qué su fondo "tranquilo" puede darle sustos y qué ha cambiado en el escenario de tipos de 2024 y 2025.
Por Jon Kernstock | Actualizado a 25 de noviembre de 2025
España sigue siendo un país de ahorradores, más que de inversores. A pesar de la modernización de nuestros mercados, la cultura financiera media avanza a un ritmo mucho más lento que la complejidad de los productos. Si en 2011 hablábamos de la crisis de deuda soberana, hoy debemos hablar de la resaca de los tipos de interés.
Todavía es frecuente ver en las sucursales bancarias a clientes indignados: "Yo contraté esto porque era renta fija, para no perder dinero". La sorpresa es mayúscula cuando revisan su posición y ven números rojos. ¿Cómo es posible perder capital en un activo que lleva la palabra "fija" en su nombre? La respuesta corta es que la renta fija solo es fija si se mantiene hasta el vencimiento; por el camino, es puro movimiento.
Para entenderlo con datos actualizados, hay que diseccionar los tres enemigos silenciosos del inversor conservador.
1. El balancín de los tipos de interés (La lección de 2022)
El precio de un bono se mueve de forma inversa a los tipos de interés. Es una ley matemática inquebrantable: si los tipos suben, el precio de los bonos antiguos baja.
En 2011 explicábamos esto con la prima de riesgo española. Hoy tenemos un ejemplo mucho más brutal y reciente. En 2022, los bancos centrales (BCE y Fed) subieron los tipos de interés con una agresividad histórica para combatir la inflación. ¿El resultado? El peor año para la renta fija en casi un siglo.
- El mecanismo: Imagina que usted tiene un bono comprado en 2020 que paga un 0,5%. En 2023, el Tesoro emite nuevos bonos pagando un 3,5%. Nadie querrá comprarle su bono "viejo" al 0,5% a menos que usted lo rebaje mucho de precio.
- El impacto: Los fondos de inversión, que valoran su cartera diariamente a precios de mercado, tuvieron que reflejar ese desplome. Muchos partícipes conservadores vieron caídas de doble dígito en sus carteras "seguras".
2. La "Fiebre de las Letras": El refugio del vencimiento
Aquí es vital distinguir entre comprar un fondo y comprar el título directamente.
Entre 2023 y 2024 fuimos testigos de colas físicas en el Banco de España y colapsos en la web del Tesoro. Los hogares españoles se lanzaron a comprar Letras del Tesoro, buscando rentabilidades que llegaron a superar el 3,7%.
¿Por qué aquí no perdieron dinero? Porque la estrategia fue "comprar y mantener" (buy and hold). Si usted compra una Letra a 12 meses y espera al final, recibirá su capital más el cupón pactado (salvo quiebra del Estado). Las fluctuaciones diarias de precio no le afectan. Sin embargo, si ese mismo inversor hubiera necesitado vender su Letra tres meses antes del vencimiento en un momento de subida de tipos, podría haber perdido dinero.
El partícipe de un fondo de inversión no tiene esa ventaja: su valor liquidativo fluctúa cada día. Si se asusta y vende tras una caída, consolida la pérdida.
3. El riesgo de crédito y el calendario
No solo los tipos mueven el mercado. La calidad del emisor importa. No es lo mismo prestar dinero a Alemania que a una empresa high yield (bono basura) con problemas de solvencia. Si la percepción de solvencia del emisor empeora, el precio de sus bonos se hunde, independientemente de lo que hagan los tipos.
Además, el tiempo juega un papel crucial. Los bonos con vencimientos muy largos (a 10, 20 o 30 años) son mucho más sensibles a los cambios de tipos que las Letras a 3 meses. Cuanto más lejos está la devolución del dinero, más violenta es la oscilación del precio ante cualquier rumor de mercado.
Conclusión: Invertir con los ojos abiertos en 2025
El escenario actual, con el bono español a 10 años rondando el 3% - 3,2%, ofrece oportunidades que no existían hace cinco años, cuando los tipos estaban en negativo. Hoy la renta fija vuelve a pagar, pero el riesgo no ha desaparecido.
Para el inversor, la recomendación sigue siendo la misma que hace una década, pero con más urgencia:
- 1. Formación: Entienda que un fondo de renta fija puede caer.
- 2. Horizonte temporal: No invierta dinero que necesite el mes que viene en un fondo de bonos a largo plazo.
- 3. Asesoramiento: Si su gestor le vende un producto como "garantizado" sin serlo, o no le explica que la subida de tipos afecta a su cartera, busque otro profesional.
La renta fija es una herramienta excelente para preservar capital y obtener rentas, pero solo si se acepta que, paradójicamente, su precio nunca es fijo.
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