¿Qué negocio puedo poner en un pueblo?

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Si le estas viendo las orejas al lobo y tienes miedo de perder tu empleo o simplemente eres de los que piensa que, en tiempos de crisis, es un buen momento para montar un negocio y te gustaría tener un plan B o un segundo ingreso, seguro que esta entrada te interesa.

¿Por qué poner un negocio en un pueblo?


Mucha gente tiene casas en pueblos que prácticamente no usan mas que unos pocos días al año o casas viejas de pueblo que necesitarían una buena rehabilitación. Si necesitas un espacio para montar un negocio, una casa en un pueblo, aunque sea pequeño, puede ser una gran elección. Puedes alquilar o comprar una casa para montar tu negocio por muy poco dinero.

Además, las administraciones de muchas regiones están volcadas en el reto tratar de repoblar o reactivar la vida en el medio rural. De forma que hay muchas subvenciones para rehabilitar viviendas, que cubren hasta el 40% del coste de la reforma. Y de igual manera, hay muchas subvenciones y líneas de ayudas para el fomento del empleo y el emprendimiento en el medio rural. Especialmente si eres mujer.

Pensar en montar un negocio en un pueblo, puede además abaratarte mucho los costes fijos en comparación con poblaciones de mayor tamaño. Especialmente si hablamos de negocios que requieren espacio para trabajo o almacenaje. Y también si te interesa o necesitas que te visiten clientes, pero que no tengan problemas de estacionamiento, ni tengan que pagar por el parking.

¿Qué negocio puedo poner en un pueblo?


Te voy a contar algunos casos reales de negocios en 2020 que funcionan muy bien y que he visto en algunos pueblos con encanto y sin el.

Pirograbados cinegéticos. Dirás ¿qué es eso? La pirografía es una técnica de dibujo con una herramienta eléctrica que genera el calor suficiente en la punta, para plasmar grabados en distintos materiales como la madera, cristal, metal e incluso la cornamenta de un animal.

Alba Vico - Maderizarte
Resulta que una chica que había estudiado filología inglesa, pero que tuvo que trasladarse a un pueblo para acompañar a su pareja a la localidad en la que le salió trabajo, decidió hacer un curso de pirografía para matar el tiempo. Hizo algunos trabajos relacionados con la caza, porque en el pueblo en el que estaba había mucha afición y los subió a Instragram. Al ver que recibía muy buenos comentarios y la gente le empezaba a hacer pedidos, decidió convertirlo en un negocio.


Como vivían en una casa grande en un pueblo, tenían espacio de sobra para montar un taller de trabajo. Pero la mayor parte de pedidos le llegaban por internet y muchos desde el extranjero. Su éxito decía, fue dar con un público dispuesto a pagar un precio alto por su trabajo. Si te gusta la caza y tienes dinero para pagar un coto, ropa específica, licencias y varias escopetas, este tipo de recuerdos de cacería etc, están más que al alcance de su bolsillo.  

Redactor freelance. ¿Qué negocio puedo poner en un pueblo? Pues uno en el que la ubicación no sea relevante, pero que a ti te de calidad de vida y te permita vivir barato con poco.

Un periodista senior de una revista de tirada nacional se vio afectado por un recorte en el personal de la redacción. O aceptaba un recorte sustancial de su sueldo o a la calle. Cogió el cheque y se fue a vivir a un pueblo. Uno con buena conexión a internet, me dijo entre risas. Porque hay algunos pueblos en los que las comunicaciones son horribles. Ni cobertura ni fibra, ni adsl ni nada.

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Como tenía contactos, después de 20 años de profesión, no le costó encontrar sus primeros trabajos. Y así empezó como redactor freelance. Hoy 7 años después de aquello, me confesaba que irse de la revista, fue una de las mejores decisiones de su vida. Atrás quedó el estrés de la ciudad, las reuniones a cualquier hora y la presión por acabar trabajos a contrarreloj.

Como era dueño de su tiempo y tenía inquietud por aprender otras cosas, mientras trabajaba como redactor, se formó para montar un obrador de repostería artesana. Bueno, pues resulta que el hombre tiene mucha mano, y además de surtir de pan a los pueblos de alrededor, con las pastas y la bollería en horno de leña lo está petando. Y así se gana la vida ahora.

Hospedería y alojamiento rural. No por ser uno de los negocios que puedes montar en un pueblo mas manido, tiene por que ser menos exitoso. La clave, estar ubicado en un enclave con algún atractivo turístico, con servicios y bien comunicado.

Un peón de obra de una constructora, se vio en la calle al quebrar su empresa en 2012. Como las desgracias no vienen solas, por motivo de la situación económica, se terminó divorciando. Su ex se quedó con la casa familiar. Y al poco, falleció su madre, ya mayor y con problemas de salud.

Con poco dinero que tenía ahorrado y lo que consiguió cobrar del Fogasa, se fue a vivir a la vieja casa de piedra de un pequeño pueblo de La Rioja en el que vivía su madre. Dado el mal estado de la casa, tuvo que hacer unos arreglos. Compró el material y lo hizo el mismo. Un día, estando haciendo masa en la calle, se le acercan unos peregrinos en bici. Y le preguntan por un sitio donde dormir. Que el albergue al que iban está completo y ya era tarde. Entonces se le encendió la bombilla.

Poco a poco terminó restaurando la vieja casa de piedra de dos plantas de 180m2 y buhardilla. Una parte para vivir él. Y el resto lo acondicionó como alojamiento rural para peregrinos. Y como está cerca de un par de bodegas con nombre, ha reconducido también su alojamiento para atraer enoturistas. De la desgracia al éxito y la felicidad.

Tienda de antigüedades y objetos vintage. ¿Qué negocio en un pueblo puedes montar con poco dinero, ser rentable y atraer a las mismísimas hermanas Koplowitz?

Pues una tienda de antigüedades, muebles coloniales y objetos vintage. Quién le iba a decir al titular de este negocio, que la afición de su padre por acumular trastos viejos que almacenaba en una gran nave que podía verse al pasar por la nacional I, le iba a servir de mayor para ganarse la vida.

Al principio esa afición de restaurar muebles viejos que otros tiraban, era sólo eso. Un pasatiempo. Pero con los años de cuando en cuando, alguien paraba en el área de servicio y se daba una vuelta por el pueblo, que a penas llegaba a 30 habitantes censados. Y se encontraba con la finca de Virgilio. Donde una gran nave con objetos llamativos en el exterior, invitaba a los visitantes accidentales a curiosear. Hasta que un día, tuvo una visita tan ilustre como inesperada, que fue la chispa de la idea de negocio de su hijo.

A partir de entonces empezaron a cuidar un poco más el almacén. A sacar lustre a las antigüedades y a aprender a restaurarlas de forma autodidacta, pero con más estilo. Mobiliario clásico, objetos de decoración, esculturas de piedra, etc. Y como llegaban más clientes y espacio sobraba, empezaron a importar muebles de china y de otros puntos de Asia por cuatro duros. Trastos que luego convertían en joyas.

Entre los coleccionistas de objetos y los aficionados por las antigüedades, empezó a correr la voz. Y los compradores llegaban de todas partes. Creando un lucrativo negocio y yéndose a vivir donde menos pensaba. A la casa del pueblo de su padre.

La necesidad unida a las circunstancias caprichosas, a veces te dan la respuesta a la pregunta de qué negocio puedes poner en un pueblo. Sólo hay que estar atento a las necesidades y el potencial que se puede explotar en el medio rural.

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4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. jajaja bueno, yo creo que no le favorece la coyuntura actual. Cono negocio en un pueblo creo que hay mejores alternativas.

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  2. Yo creo que soy algo negativo, en un pueblo no lo veo ,por lo menos un negocio tradicional que no sea on line.
    Yo llevo con pub 20 años y siempre pagando para todos menos para ti.
    Y para sacarte un sueldo ,seguros etc hay que vender mucho y ahora hay mucha competencia de todo y la gente cada vez tiene menos liquidez.
    Saludos

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    1. Hola José.

      Los pueblos como centro lógistico de negocios online, tienen una ventaja abrumadora en costes de almacenaje. Lo mas importante es que esté situado muy cerca de una vía de comunicación principal.

      Los bares de copas y el mundo de la noche están en pleno ocaso. Las costumbres han cambiado. Los jóvenes no tienen dinero y van al chamizo o hacen botellón en el campo, parques o en las afueras. Y los que tienen pasta de más edad, ya sólo están para tardeo.

      Un saludo.

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