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martes, 4 de diciembre de 2018

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¿Qué es y cómo funciona un fondo de inversión?

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¿Cuántas veces hemos oído hablar de los fondos de inversión? Pero, ¿sabemos realmente qué es y cómo funciona un fondo de inversión?. Pues bien, aunque parezca que se trata de un vocablo patrimonio exclusivo de los parqués donde la bolsa sube y baja a su antojo, las también llamadas Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) son una realidad muy presente en el sector financiero español.

Si tuviésemos que definir los fondos de inversión de manera técnica, podríamos considerarlos vehículos de inversión colectiva en los que diversos individuos con activos disponibles ceden a profesionales la gestión de los mismos para que éstos produzcan la mayor rentabilidad posible. No obstante, es preciso puntualizar que no siempre la manera en que dichos gestores invierten tales activos es la misma. Al contrario, sus decisiones obedecen a distintas filosofías, que el potencial inversor ha de conocer a priori.

Cada filosofía de inversión implica una determinada distribución de los activos en la cartera. En términos generales, la principal diferencia a la hora de escoger un fondo de inversión reside en el perfil de riesgo. Así, los fondos de renta variable, que ofrecen a priori mayor rentabilidad, implican también un mayor riesgo. Al contrario, optar por fondos de inversión expuestos a un riesgo menor, comporta menores ganancias y, algunas veces, plazos más dilatados. Por otra parte, más allá del tipo de interés, habrá que considerar otros factores como el ámbito geográfico. A este respecto, ha de concretarse si la inversión se realizará en el ámbito de un país —en general el del propio inversor—, en más de un país o en el conjunto de la economía global.

Cada fondo de inversión está formado por una serie de partícipes que realizan determinadas aportaciones al conjunto del fondo. En función de la cuantía de las mismas, cada inversor tendrá una participación proporcional en las ganancias o pérdidas que el mismo genere. La distribución de las participaciones y el número de inversores puede variar a lo largo de todo el proceso, ya que pueden entrar posteriormente al momento de la constitución del fondo y abandonarlo cuando lo consideren oportuno. Además, el número de participaciones, que son las partes alícuotas en las que se divide el fondo, no es fijo, sino que depende de las transacciones (compras y ventas) que se realicen de las mismas. En la jerga financiera, la adquisición de participaciones se conoce como suscripción, mientras que su venta se denomina reembolso.

Por tanto, el precio de cada participación fluctúa en base a las variaciones en el patrimonio del fondo, que oscilará a su vez en base a dichas transacciones y a la rentabilidad que generen los activos donde se invierte. El valor que el fondo posee en un determinado momento del tiempo, dividido entre el número de participaciones en circulación, se conoce como valor liquidativo.

Los activos del fondo están custodiados por el llamado depositario, esto es, una entidad financiera que a su vez cobrará una comisión al fondo en concepto de depósito. Por último, es importante subrayar que todas las sociedades gestoras de fondos que se comercialicen en España, están obligadas a remitir la información referente a dichos fondos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CMNV), que es el organismo público que regula el sector financiero y bursátil en el conjunto del mercado español.

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