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martes, 22 de febrero de 2011

NUEVA RUMASA | CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Desde que la pasada semana se destapase la noticia de que Nueva Rumasa se estaba desmoronando, ríos de tinta han corrido comentando el asunto desde perspectivas muy diversas. Unos en su defensa, otros haciendo leña del árbol caído, pero pocos dando una mirada fría y objetiva.
                Tratando de ser buscar esa objetividad, hay que decir que el hecho detonante de la noticia, es la decisión tomada por Nueva Rumasa de declarar en preconcurso a diez de las empresas del grupo (Clesa, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Apis, Garvey, etc). Todo ello en un marco, como todo el mundo sabe a día de hoy, de una dura crisis que ha pegado fuerte a muchas industrias, empresas y familias.  

                Además, la delicada salud financiera era de sobra conocida, desde que en 2009, el grupo, comenzará a publicitar y colocar pagarés para obtener la financiación, que los bancos y el mercado le negaba. Todo lo que se diga de adorno está demás. Que la gente se lleve las manos a la cabeza porque la familia Ruiz-mateos haya decidido declararse en preconcurso porque las deudas que estaba refinanciando, le habían llegado al cuello, dice bien poco de quienes se lamentan y acusan de estafador. Hacer ese tipo de valoraciones, es entrar en el juego de los juicios de valor.
                En mi modesta opinión y sin intención de meter el dedo en la herida a los pequeños inversores particulares que compraron deuda de N.Rumasa, creo que no pueden culpar a la empresa de estafa, sino culparse a si mismos y a su codicia por las consecuencias de una arriesgada inversión. No será por veces que la CNMV advirtió públicamente a los inversores, que fueron siete en total. Aunque teniendo en cuenta lo ocurrido, el Ministerio de Economía, representada por su ministra Elena Salgado, debe de llevarse por lo menos un tirón de orejas. Al menos a la vista de lo poco eficiente de los avisos dados y de la inacción en cuanto una reforma legal, que impida que peligrosas inversiones como esta acaben en manos de incautos inversores. ¿A caso se puede culpar a las musiquitas y luces de neón de los casinos, de hacer perder todo su dinero, a los jugadores que atraídos por ello, se aventuran a cruzar sus puertas? Si es así, que juzguen y prohíban las luces de neón y las musiquitas.
                Por otro lado está la mirada retrospectiva, por la que podemos acordarnos de que el holding empresarial de Ruiz-Mateos, con galerías Preciados como baluarte, fue expropiado en 1983 por el gobierno socialista de Felipe González, fue llevado a cabo según palabras de Miguel Boyer por el interés del bien social. Comentarios a parte, ciertas influencias de entonces, han intentado desde siempre ponérselo difícil a Ruiz Mateos, para evitar que reconstruyese su “imperio”, y que en momentos de dificultad no encontrasen apoyo en la banca española. A mucha gente no le ha gustado verle renacer de sus cenizas y eso le ha llevado al borde del precipicio
                No diré si fue irregular o no, pero en un juicio que se resolverá en semanas, el Gobierno español podría ser condenado a pagar una indemnización de 18.000 millones de euros a Rumasa por la expropiación de 1983. La deuda total que ha propiciado el colapso del actual holding de Nueva Rumasa, no supera en su conjunto los 700 millones de euros. Y las cifras de las emisiones de pagarés que tendrán difícil la recuperación de su capital, se mueven en cantidades de 70 y 140 millones euros. Sin tener en cuenta la valoración razonable de los activos de la Nueva Rumasa, con que el gobierno indemnizase con un 10% de lo que valía la antigua Rumasa a Ruiz mateos, pagaban cinco veces lo invertido por los particulares en los pagarés.
                Fondos buitre de inversión, acechan ya el cadáver empresarial del holding dispuestos a despiezarlos y quedarse con alguna ganga. Los pequeños inversores es probable que no recuperen su dinero, pero lo que es seguro es que Nueva Rumasa no muera del todo. En el 83 otras aves rapaces, ya dieron buena cuenta de lo que quedó de Rumasa, generándoles, importantes plusvalías.
                A la hora de señalar culpables, habría que mirar más elementos. Cada uno que saque sus propias conclusiones. Mañana cumplen 28 años desde la expropiación.