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domingo, 17 de abril de 2011

LA NORMATIVA MIFID y las CERTIFICACIONES EFPA, OPCIÓN U OBLIGACIÓN

Desde la entrada en vigor de la normativa Mifid en España el 1 de noviembre de 2007, han sido muchos los cambios a los que las entidades financieras se han visto obligados a incorporar paulatinamente, a fin de homogeneizar y unificar criterios sobre prestación de servicios financieros en Europa.
Uno de los objetivos claves de esta directiva europea es proteger al inversor. Este aspecto destapa las enormes deficiencias normativas y de regulación que había hasta la fecha en la práctica bancaria en España. En primer lugar esta debilidad normativa nace por la falta de formación y educación financiera de los españoles. Es de envidiar como en otros países europeos cualquier alumno de enseñanza obligatoria cuenta con asignaturas donde aprenden como relacionarse en la vida adulta con las entidades financieras y obtienen una noción básica sobre productos financieros.
Este déficit formativo ha propiciado que las entidades financieras en las recientes épocas de expansión y crecimiento antes de la crisis, hayan preferido incorporar a su plantilla personal  con eso que se vino a llamar “habilidades sociales”, “orientación a cliente” o “don de gentes”. Resumiendo y sin ánimo de ofender, charlatanes para vender y colocar los productos de la campaña de turno. De hecho, este perfil, propició que se colasen en las plantillas mucha gente sin formación específica en economía o finanzas.
Esto plantea en la actualidad un grave problema para las entidades financieras, pues para velar por la protección del inversor y control de la actividad, pretende  implementar paulatinamente además de una serie de protocolos de asesoramiento (test de idoneidad, perfiles inversión, etc) un registro para que el cliente pueda conocer que quien le está asesorando tiene la formación adecuada. La directiva europea quiere que haya unas garantías mínimas para el inversor que frenen las malas prácticas bancarias. Aquí es donde cobra relevancia los certificados EFPA, de asesor financiero europeo y planificador financiero Europeo. Unas acreditaciones que pretenden aunar criterios, conocimientos de los asesores financieros y sobretodo establecer un código profesional y de conducta.